Mucho.
Por ejemplo, veamos con detenimiento esta semana.
Me he descuidado con las camisas.
No he podido plancharlas todas a la vez el domingo.
Así que la solución ha sido planchar cada mañana, la camisa del día.
Pero el lunes ocurrió algo curioso: y es que puse la cafetera antes de planchar.
Y mientras planchaba el agua hirvió, hasta borbotear.
Y entonces, me pregunté en ese mágico y casero momento, si podría planchar una camisa entera antes de que bullera el agua del café.
Estamos tontos de atar.
Pero sigamos... no sin antes desvelar...
(La clave de mi planchado: parte delantera izquierda, bolsillo -si lo hubiera-, parte delantera derecha, espalda, hombro der, hombro izq, cuello, manga izq y manga der)
Respuestas a mi inquietud matutina...
-- El lunes el café estuvo listo sin empezar las mangas. Mu´Mal.
-- El martes el café estuvo listo a falta de una manga entera. Mejorable tirando a regulero.
-- El miércoles (anteayer) el café estuvo listo sin tan siquiera acabar la espalda. Fatal de la muerte.
-- El jueves (ayer) el café estuvo listo a falta de dos pasadas de la última manga. Ouch!
-- El viernes (hoy) he pasado de planchar un carajo, me he puesto la misma camisa del lunes y me he bebido el café sin un ápice de estrés.
¿Qué tienen que ver el café de cafetera y planchar una camisa?
Nada, si tú no quieres.
*/
viernes 8 de junio de 2007
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1 comentarios:
También podrías probar poniendo el fuego un poco más suave... ya que la temperatura es directamente proporcional al tiempo de la ebullición y eso te daría más margen.
¿Y tu sabes que tienen que ver el café de la mañana y dar una vuelta a la manzana con tu perra?
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