Ayer, temprano en la mañana, estuve entre abogados. Luego asistí, las siguientes ocho horas, a una convención de economistas y contables; y para acabar el día tuve cita con un psicólogo.
Quizás, me faltó agendar una revisión con el proctólogo en la hora libre del mediodía.
En todo caso la reflexión que toca hacer, no debería ir encaminada sobre qué he hecho TAN mal para transitar por un día como ese, sino sobre cómo es posible que mañana temprano estaré apaciblemente leyendo un libro de ya leído -rescatado por puro azar-, luego rodeado de curiosos cuentacuentos y por la tarde rumbo a un acantilado de medio kilómetro de altura, bajo una pronosticada lluvia, dentro de un chubasquero naranja y subido en una bicicleta.
/*
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
Todos tenemos una cara y una cruz.
Publicar un comentario